Diez mitos alimentarios para desterrar y tres que hay que valorar.

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Hay bulos que, de tanto repetirse, han calado en la sociedad como si fueran verdad. Igual ocurre con los mitos alimentarios, son creencias populares sin base científica que crecen con nosotros y que tarde o temprano acaban incrustándose en nuestro estilo de vida e, incluso, llegan a condicionar nuestra dieta. Pero, ¿cuáles de las afirmaciones son verdad, y cuáles, por el contrario, son sólo leyenda?

10 bulos culinarios…

  1. El zumo de naranja hay que bebérselo rápido para que no pierda las vitaminas. “Hijo, bébete el zumo que está recién exprimido”. Seguro que a más de uno su madre le ha dicho alguna vez esta frase al tardar en tomarse el zumo de naranja, rico en vitamina C. Pues bien, todo parece indicar que, sólo por esta vez, mamá no tiene razón. Según Mª José Ibáñez, miembro del Consejo General de Dietistas-Nutricionistas y Presidenta del Colegio de D-N del País Vasco, este es uno de los mitos más extendidos sin base científica alguna. Aunque es cierto que las vitaminas se pierden con el paso del tiempo, no es un proceso tan rápido.
  2. La sacarina es veneno. Son muchos los que vinculan este edulcorante con el cáncer o la diabetes, pero Ibáñez aclara que su consumo dentro de las dosis adecuadas no supone ningún riesgo.
  3. Beber agua en la comida engorda. El agua, nunca aporta calorías, por lo que da igual que la tomemos antes que después de las comidas.
  4. El huevo, ¿amigo o enemigo? Años atrás se planteó la idea de prohibir el huevo. Actualmente, muchos estudios confirman que aunque el huevo tiene mucho colesterol, no eleva el riesgo cardiovascular en las personas sanas.
  5. La fruta después de la comida, culpable de unos kilos de más. La creencia de que la fruta después de comer engorda es uno de los mayores mitos. Los alimentos tienen las mismas calorías antes que después de ser ingeridos, por tanto, engordas lo mismo la comas cuando la comas.
  6. Beber una copa de vino tinto durante cada comida adelgaza. Según la nutricionista Ibáñez esta afirmación es una mentira culinaria más. “El vino contiene alcohol, que aporta 7 kcal/gr. Una copa de tinto de unos 100ml nos aporta unas 100 kcal, sin ningún otro nutriente de interés. Lamentablemente, el alcohol no ‘disuelve’ la grasa corporal”.
  7. Si estás a dieta, pásate a los refrescos ‘light’. ¿Quién a la hora de pedir un refresco no ha optado por el light para ahorrarse ganar unos kilitos de más? Aunque bien es cierto que en este tipo de bebidas se suele sustituir todo el azúcar por edulcorantes que apenas aportan calorías, los estudios parecen indicar que nuestro cuerpo acaba por responder a este sabor dulce y pone en marcha los mismos mecanismos que cuando se toma azúcar.
  8. El aceite de girasol, un peligro para la salud. Esta afirmación es mentira debido a que ambos (aceite de girasol y aceite de oliva) aportan grasas al organismo, la única diferencia que hay es que el aceite de oliva resiste mejor a la temperatura a la hora de cocinar y se puede reutilizar más veces.
  9. El aguacate engorda. Son muchos los que sitúan al aguacate en el ‘top ten’ de las frutas que más contribuyen al aumento de peso. No obstante, las grasas que éste contiene son en mayor medida monoinsaturadas, que movilizan al organismo. Se trata de grasas que protegen el sistema cardiovascular.
  10. El alcohol blanco tiene menos calorías. Esta afirmación, extendida por los que se ponen a dieta con pocas ganas de abandonar el alcohol, es otro de los grandes mitos alimentarios. Todo el alcohol aporta las mismas calorías. De hecho, el vodka o el anís se encuentran entre las bebidas que más engordan.

…y tres afirmaciones que son verdad.

  1. Las calorías sanas de los frutos secos. Son muy ricos en grasas saludables, y recientes estudios demuestran que una dieta mediterránea enriquecida con frutos secos reduce de manera significativa el riesgo de infarto de miocardio, de accidente vascular cerebral o de muerte por causa cardiovascular.
  2. El azúcar, ese gran enemigo de la vida sana. Consumimos grandes cantidades de azúcar sin ser conscientes de ello. El azúcar añadido, al no estar acompañado de fibra, pasa muy rápidamente al torrente sanguíneo. Esto provoca una elevación de la glucosa en la sangre y que el cuerpo tenga que liberar grandes cantidades de insulina para llevar esa glucosa al interior de las células. Se recomienda que se limite el consumo de los azúcares libres a un máximo del 5% de la ingesta calórica total (25 gr. de azúcar al día).
  3. El pan ¿engorda? El pan aporta unas 250 kcal. por cada 100 gr., por lo que hay que consumirlo con moderación. En cuanto a si hemos de elegir el pan integral o el blanco, se recomienda el primero por su mayor contenido en fibra, aunque los dos engordan exactamente lo mismo.
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